Catalina Cuervo, mi prima hermana, talentosa música y cantante de ópera, compartió este aparte en mi muro de Facebook. Al leerlo pensé que era perfecto para esta entrada del blog que venía rondando mi cabeza desde hace un par de semanas; un desahogo, unas ganas de vomitar que tenía atoradas en medio del pecho.
LOS ARTISTAS: Son de las personas más dinámicas y llenas de valor y amor
sobre la faz de la tierra. Tienen que lidiar con más rechazos en un año de lo
que la mayoría de las personas en toda su vida. Cada día se enfrentan al reto
financiero de vivir con trabajos temporales, con la falta de respeto de la
gente que cree que deben obtener trabajos "reales" y su propio miedo
a no volver a trabajar nunca más...
Cada día tienen que ignorar la
posibilidad de que esa visión a la que han dedicado toda su vida es un sueño
muy lejano. Con cada año que pasa, muchos de ellos miran, mientras las demás
personas de su edad obtienen los valores de la vida "normal" -el
coche, la familia, la casa, el nido...-, pero ellos se mantienen aferrados a su
sueño sin importar los sacrificios; ¿por qué? Porque los artistas están
dispuestos a dar su vida entera por un momento -aquella línea pincelada, risa,
gesto o aquella interpretación que le robe el alma al público-.
Los artistas son seres que han probado el
néctar de la vida en ese momento detenido en el tiempo, cuando entregaron su
espíritu creativo y tocaron el corazón de alguien más. En ese instante,
estuvieron más cerca de la magia y la perfección de lo que nadie jamás puede
estar. Y en sus corazones, saben que el dedicarse a ese momento vale mil vidas
más.
DAVID ACKERT
Pero no se trata de quejarse por el
maltrato del mundo hacia nosotros los artistas. Eso ya está pasado de
moda y si bien anteriormente se nos reconocía como esos personajes
extraños e incomprendidos, hoy los movimientos artísticos empiezan a
encontrar otros espacios y otras maneras de comunicar mucho más agresivas
y con intenciones y necesidades claras de ser comprendidos.
Y sí. Es cierto. La mayoría de las personas
que se dedican a otras profesiones no tienen idea de lo que es ser artista
y de lo que esto implica. La cuestión es que muchos de los que
se hacen llamar artistas, tampoco. No es tan simple. No es así nomás.
Para ser un buen cirujano se necesitan varios años de universidad y muchos años
de práctica. Para hacerse llamar el mejor y competir, hay que ganarse los
pacientes, hay que ser cuidadoso, estudioso, cauteloso, además de ser un buen
ser humano... En el resto de las profesiones pasa igual y con los artistas...
resulta que también.
Pero así como Ackert lo afirma, muchos
creen que esto es un pasatiempo, no un trabajo "real", algo a lo que
uno puede dedicarse por un rato. Que si se metió a unas clases de actuación o de
pintura, o se auto editó un libro de poesía y descubrió que le producía placer, entonces ahora se hace llamar artista... no. No es así de simple...
porque esto no es temporal. Esto nace y muere uno.
Yo me tomo el atrevimiento de escribir una
carta abierta para varias personas que en los últimos tiempos me han hecho
reflexionar a través de la vergüenza y la rabia, ya que lo único que saben
hacer con su mediocridad y arrogancia es irrespetar esta profesión a la que
tantos dedican su vida y su salud mental. Pueden tomarlo personal... pueden
decir que no soy quién para hacerlo, pero... ¿acaso hay que ser alguien para
darse cuenta de que estamos rodeados de ineptos con iniciativa? Si ellos pueden
pararse en un escenario o en un set a hacer lo que hacen, ¿por qué no puedo yo
escribir en mi blog la opinión frente a tan penoso espectáculo?
Éste es un homenaje a mis amigos y amigas,
conocidos y desconocidos que sé que se dedican a esto con el mayor respeto. Que
conocen y saben lo que hacen. Que se preocupan por estudiar, porque no se
confían, porque saben escoger, porque muchas veces la plata no les compra el
alma -como lo hace el diablo a menudo-, porque a pesar de los ires y venires
siguen haciendo cosas, creando, entregándose de lleno a esta profesión que trae
más complicaciones que alegrías -porque esas pocas son lo suficientemente
poderosas para alentarlos a seguir adelante-. Aquí va.
CARTA ABIERTA
A ti, que no sé quién te crees:
¿Quién te crees? El respeto por una profesión debe
partir principalmente de quienes la ejercen. Y tú no lo haces. Esta profesión
de "artista" que abarca tantas líneas y que no exige
profesionalización, pero que sin embargo todo el mundo sueña con hacer, es la
más vituperada, la más irrespetada principalmente por quienes se hacen llamar
así, como tú.
Tú, que no sé quién te crees, ¿quién te crees?
¿Te has preguntado por qué te haces llamar así? ¿Sólo porque
disfrutas el arte? Muchos lo hacen. ¿Sólo porque crees tener algún talento? ¿Es
acaso eso suficiente?
Ser artista requiere de muchas cosas. Principalmente, de
talento, claro. Hay quienes tienen más, otros menos —por favor, si no tienes
talento, ni lo intentes; aunque ya sabemos que en este país eso es lo de menos,
así como dice la canción “no tiene talento pero es buena moza”—.
Y bueno, digamos que tienes el talento. Tienes dos opciones,
o ser un mediocre o ser un genio. Lo primero, claramente, es lo tuyo. Esa es la
diferencia entre quienes se destacan y alcanzan la excelencia: el trabajo. El trabajo fuerte, el
estudio, la dedicación, la prueba y error, el tiempo, el respeto, la nobleza de
aceptar que no todo se tiene aprendido, que las cosas a veces son más difíciles
de lo que parecen, que hay mejores que tú –sin duda-, que si no trabajas lo
suficiente no serás tan bueno como quieres.
Pero además de todo eso, tú, que no sé quién te crees, tendrías
que aprender a dejar la arrogancia a un lado. Sí, la misma que casi no te deja
caminar encima del escenario. ¿La reconoces? ¿No? ¡Pero si entró antes que tú!
Tendrías que aprender que hay proyectos que uno no está
preparado para hacer, que la avaricia y la impaciencia te llevan a veces a
tirarte por un precipicio y que lo que pensaste era el comienzo brillante de tu
carrera, resultará siendo la caída más aparatosa de la que después será muy
difícil que te levantes. Porque para ser artista y llevar una carrera coherente,
también hay que ser humilde e inteligente —aunque a muchos les parezca que no
es necesario, que tal vez esto sea lo más fácil a lo que puedan dedicarse porque
ser ingeniero o médico es muy difícil; bueno, ser artista es peor—. Y si no
estás dispuesto a entregarlo todo, incluyendo tu arrogancia, mejor dedícate a
otra cosa.
Tú, que no sé quién te crees, ¿quién te crees? No quisiera
tener que volver a verte en el teatro y sufrir. Tampoco prender el televisor
para lo mismo.Quisiera calidad. Quisiera pasión y respeto. Y tú, que crees que
lo puedes todo, reflexiona en tu casa sobre el fracaso. Sobre lo que éste
enseña, y piensa si valió la pena quitarle la oportunidad a otros de hacer un
trabajo de calidad… porque éste no era tu momento, porque no estabas preparado.
Has de saber que hay un tiempo para todo. Y este no era el tuyo. Mira a tu
alrededor. Pregúntate por qué. No le eches la culpa a los otros. Aprende de tus
compañeros, aprende que hay quienes se toman esto tan en serio que no dejan de
pensar en ello, llegando incluso hasta la locura, hasta la demencia. Porque no
le temen a quedar mal con el público, le temen a quedar mal con ellos mismos.
Por eso se esfuerzan y trabajan y no se recuestan en su talento. Saben de sus
falencias y sus debilidades, no subestiman al público y compiten con calidad. Déjate
ayudar. Déjate ayudar.
Ser artista no es tan fácil. No como nos lo han hecho creer en los realities; no es necesario exponerse, ni contar la miserable o alegre vida
que has tenido. Ser artista es tener algo que decir, es poder procesar la información,
el mundo en el que vivimos y transformarlo en una visión propia de las cosas.
Es mover fibras, poner a reflexionar, inspirar, emocionar y hacer, sobre todo hacer; nada tiene que ver
con obligarnos a sufrir —por lo malo, claro— en una banca de teatro, en una de
cine, en la cama viendo la televisión o visitando un museo... para ser artista
se requiere mucho más que una buena pinta y las ganas de hacerlo.
A ti, que no sé quién te crees, te puedo decir que no
importa cómo llegaste hasta donde estás… sólo aprovéchalo, deja de creer que
has agarrado el cielo con las manos y trabaja. Deja de creer que podemos seguir
padeciéndote de aquí en adelante, ten algo de respeto por esa profesión que
dices amar, por nosotros, quienes tratamos de honrarla.
Tú, que no sé quién te crees, no me vuelvas a pedir un
aplauso hasta que no te hayas deshecho del ego que te impide reconocer
tus limitaciones, que te impide saber que para llegar a donde quieres necesitas
de mucho trabajo aparte del poco talento que tienes. Y consíguete amigos,
leales, sinceros, que sepan y puedan decirte la verdad en la cara. Esos son
quienes realmente valen la pena y te llevarán lejos. Los aduladores no sirven
de nada. Déjate ayudar. Déjate ayudar. Lo que estás haciendo no afecta a nadie
más sino a ti mismo.
Sí. Yo quisiera poder decirte todas estas cosas a ti, que no
sé quién te crees, pero no puedo. No me queda bien.
Tu más sincera amiga,
CAROLINA






