sábado, 3 de noviembre de 2012

A TI, QUE NO SÉ QUIÉN TE CREES...


Catalina Cuervo, mi prima hermana, talentosa música y cantante de ópera, compartió este aparte en mi muro de Facebook. Al leerlo pensé que era perfecto para esta entrada del blog que venía rondando mi cabeza desde hace un par de semanas; un desahogo, unas ganas de vomitar que tenía atoradas en medio del pecho.


LOS ARTISTAS: Son de las personas más dinámicas y llenas de valor y amor sobre la faz de la tierra. Tienen que lidiar con más rechazos en un año de lo que la mayoría de las personas en toda su vida. Cada día se enfrentan al reto financiero de vivir con trabajos temporales, con la falta de respeto de la gente que cree que deben obtener trabajos "reales" y su propio miedo a no volver a trabajar nunca más...

Cada día tienen que ignorar la posibilidad de que esa visión a la que han dedicado toda su vida es un sueño muy lejano. Con cada año que pasa, muchos de ellos miran, mientras las demás personas de su edad obtienen los valores de la vida "normal" -el coche, la familia, la casa, el nido...-, pero ellos se mantienen aferrados a su sueño sin importar los sacrificios; ¿por qué? Porque los artistas están dispuestos a dar su vida entera por un momento -aquella línea pincelada, risa, gesto o aquella interpretación que le robe el alma al público-.

Los artistas son seres que han probado el néctar de la vida en ese momento detenido en el tiempo, cuando entregaron su espíritu creativo y tocaron el corazón de alguien más. En ese instante, estuvieron más cerca de la magia y la perfección de lo que nadie jamás puede estar. Y en sus corazones, saben que el dedicarse a ese momento vale mil vidas más. 

DAVID ACKERT






Pero no se trata de quejarse por el maltrato del mundo  hacia nosotros los artistas. Eso ya está pasado de moda y si bien anteriormente se nos reconocía como esos personajes  extraños e incomprendidos, hoy los movimientos artísticos empiezan a encontrar otros espacios y otras maneras de comunicar mucho más agresivas y con intenciones y necesidades claras de ser comprendidos.  
Y sí. Es cierto. La mayoría de las personas que se dedican a otras profesiones no tienen idea de lo que es ser artista y de lo que esto implica. La cuestión es que muchos de los que se hacen llamar artistas, tampoco. No es tan simple. No es así nomás. Para ser un buen cirujano se necesitan varios años de universidad y muchos años de práctica. Para hacerse llamar el mejor y competir, hay que ganarse los pacientes, hay que ser cuidadoso, estudioso, cauteloso, además de ser un buen ser humano... En el resto de las profesiones pasa igual y con los artistas... resulta que también. 

Pero así como Ackert lo afirma, muchos creen que esto es un pasatiempo, no un trabajo "real", algo a lo que uno puede dedicarse por un rato. Que si se metió a unas clases de actuación o de pintura, o se auto editó un libro de poesía y descubrió que le producía placer, entonces ahora se hace llamar artista... no. No es así de simple... porque esto no es temporal. Esto nace y muere uno.
Yo me tomo el atrevimiento de escribir una carta abierta para varias personas que en los últimos tiempos me han hecho reflexionar a través de la vergüenza y la rabia, ya que lo único que saben hacer con su mediocridad y arrogancia es irrespetar esta profesión a la que tantos dedican su vida y su salud mental. Pueden tomarlo personal... pueden decir que no soy quién para hacerlo, pero... ¿acaso hay que ser alguien para darse cuenta de que estamos rodeados de ineptos con iniciativa? Si ellos pueden pararse en un escenario o en un set a hacer lo que hacen, ¿por qué no puedo yo escribir en mi blog la opinión frente a tan penoso espectáculo?

Éste es un homenaje a mis amigos y amigas, conocidos y desconocidos que sé que se dedican a esto con el mayor respeto. Que conocen y saben lo que hacen. Que se preocupan por estudiar, porque no se confían, porque saben escoger, porque muchas veces la plata no les compra el alma -como lo hace el diablo a menudo-, porque a pesar de los ires y venires siguen haciendo cosas, creando, entregándose de lleno a esta profesión que trae más complicaciones que alegrías -porque esas pocas son lo suficientemente poderosas para alentarlos a seguir adelante-. Aquí va.

CARTA ABIERTA


A ti, que no sé quién te crees:
¿Quién te crees? El respeto por una profesión debe partir principalmente de quienes la ejercen. Y tú no lo haces. Esta profesión de "artista" que abarca tantas líneas y que no exige profesionalización, pero que sin embargo todo el mundo sueña con hacer, es la más vituperada, la más irrespetada principalmente por quienes se hacen llamar así, como tú.
Tú, que no sé quién te crees, ¿quién te crees? 
¿Te has preguntado por qué te haces llamar así? ¿Sólo porque disfrutas el arte? Muchos lo hacen. ¿Sólo porque crees tener algún talento? ¿Es acaso eso suficiente?

Ser artista requiere de muchas cosas. Principalmente, de talento, claro. Hay quienes tienen más, otros menos —por favor, si no tienes talento, ni lo intentes; aunque ya sabemos que en este país eso es lo de menos, así como dice la canción “no tiene talento pero es buena moza”—. 
Y bueno, digamos que tienes el talento. Tienes dos opciones, o ser un mediocre o ser un genio. Lo primero, claramente, es lo tuyo. Esa es la diferencia entre quienes se destacan y alcanzan la excelencia: el trabajo. El trabajo fuerte, el estudio, la dedicación, la prueba y error, el tiempo, el respeto, la nobleza de aceptar que no todo se tiene aprendido, que las cosas a veces son más difíciles de lo que parecen, que hay mejores que tú –sin duda-, que si no trabajas lo suficiente no serás tan bueno como quieres. 
Pero además de todo eso, tú, que no sé quién te crees, tendrías que aprender a dejar la arrogancia a un lado. Sí, la misma que casi no te deja caminar encima del escenario. ¿La reconoces? ¿No? ¡Pero si entró antes que tú!
Tendrías que aprender que hay proyectos que uno no está preparado para hacer, que la avaricia y la impaciencia te llevan a veces a tirarte por un precipicio y que lo que pensaste era el comienzo brillante de tu carrera, resultará siendo la caída más aparatosa de la que después será muy difícil que te levantes. Porque para ser artista y llevar una carrera coherente, también hay que ser humilde e inteligente —aunque a muchos les parezca que no es necesario, que tal vez esto sea lo más fácil a lo que puedan dedicarse porque ser ingeniero o médico es muy difícil; bueno, ser artista es peor—. Y si no estás dispuesto a entregarlo todo, incluyendo tu arrogancia, mejor dedícate a otra cosa. 

Tú, que no sé quién te crees, ¿quién te crees? No quisiera tener que volver a verte en el teatro y sufrir. Tampoco prender el televisor para lo mismo.Quisiera calidad. Quisiera pasión y respeto. Y tú, que crees que lo puedes todo, reflexiona en tu casa sobre el fracaso. Sobre lo que éste enseña, y piensa si valió la pena quitarle la oportunidad a otros de hacer un trabajo de calidad… porque éste no era tu momento, porque no estabas preparado. Has de saber que hay un tiempo para todo. Y este no era el tuyo. Mira a tu alrededor. Pregúntate por qué. No le eches la culpa a los otros. Aprende de tus compañeros, aprende que hay quienes se toman esto tan en serio que no dejan de pensar en ello, llegando incluso hasta la locura, hasta la demencia. Porque no le temen a quedar mal con el público, le temen a quedar mal con ellos mismos. Por eso se esfuerzan y trabajan y no se recuestan en su talento. Saben de sus falencias y sus debilidades, no subestiman al público y compiten con calidad. Déjate ayudar. Déjate ayudar.
Ser artista no es tan fácil. No como nos lo han hecho creer en los realities; no es necesario exponerse, ni contar la miserable o alegre vida que has tenido. Ser artista es tener algo que decir, es poder procesar la información, el mundo en el que vivimos y transformarlo en una visión propia de las cosas. Es mover fibras, poner a reflexionar, inspirar, emocionar y hacer, sobre todo hacer; nada tiene que ver con obligarnos a sufrir —por lo malo, claro— en una banca de teatro, en una de cine, en la cama viendo la televisión o visitando un museo... para ser artista se requiere mucho más que una buena pinta y las ganas de hacerlo.


A ti, que no sé quién te crees, te puedo decir que no importa cómo llegaste hasta donde estás… sólo aprovéchalo, deja de creer que has agarrado el cielo con las manos y trabaja. Deja de creer que podemos seguir padeciéndote de aquí en adelante, ten algo de respeto por esa profesión que dices amar, por nosotros, quienes tratamos de honrarla.
Tú, que no sé quién te crees, no me vuelvas a pedir un aplauso hasta que no te hayas deshecho del ego que te impide reconocer tus limitaciones, que te impide saber que para llegar a donde quieres necesitas de mucho trabajo aparte del poco talento que tienes. Y consíguete amigos, leales, sinceros, que sepan y puedan decirte la verdad en la cara. Esos son quienes realmente valen la pena y te llevarán lejos. Los aduladores no sirven de nada. Déjate ayudar. Déjate ayudar. Lo que estás haciendo no afecta a nadie más sino a ti mismo.
Sí. Yo quisiera poder decirte todas estas cosas a ti, que no sé quién te crees, pero no puedo. No me queda bien. 

Tu más sincera amiga,
CAROLINA

viernes, 12 de octubre de 2012

YO APOYO A ROSA


PROYECTO ROSA

Rosa decidió emprender la lucha desde que fue desplazada por la violencia y le quitaron sus tierras. El drama de millones de colombianos, de millones de mujeres que no tienen cómo contar su historia y pedir justicia. La difícil decisión de que no importa cuántas veces la amenacen —han sido muchas—, porque su impulso por ayudar a otros vale más... ¿En qué momento deja de pesar la vida propia?

Esta es Rosa Amelia, una mujer con la fuerza necesaria que quiere que la escuchen así como ella escucha a diario a tantas víctimas de la violencia.


Hace un par de semanas salió publicada mi columna en el diario El Espectador sobre Rosa Amelia Hernández. Aquí la reproduzco y pongo más información ante la avalancha de preguntas sobre el tema y el interés de los lectores. Hagamos visible a Rosa, apoyemos el Proyecto Rosa. Hay muchas maneras de hacerlo. Ella es una en un millón de casos similares, pero la ayuda que presta se multiplica por cientos. La gente la necesita y nosotros necesitamos de sus historias para no olvidar quiénes somos y dónde vivimos. Reconstruir un país que ha padecido la guerra, depende de la capacidad de perdón y entendimiento por parte de sus habitantes. Eso sólo es posible si sabemos la verdad. Hay muchos que quieren contarla. La cosa es que no los dejan. 


“Por favor, no dejen que nos maten”

El Espectador/ Septiembre 23, 2012 


He tenido pesadillas en las que intento gritar y nadie me escucha; hablo, pido y clamo sin recibir respuesta: mezcla de impotencia, miedo y desesperación. Yo despierto, pero Rosa Amelia Hernández, no. Porque a ella no le ha sucedido en sueños sino en la vida real. Rosa pide que la escuchen, es lo único. No es mucho, no parece difícil. Pero lo pide como si no tuviera derecho a eso, como si fuera algo extraordinario. Lo es. De las cosas más simples y esta mujer carece de ello. Porque Rosa lleva años pidiendo ayuda y justicia para quienes como ella fueron desplazados y han sido víctimas de esta violencia absurda en la que el país está sumergido; personas que han encontrado en ella un apoyo, un oído que los escuche para poder contar su historia y de alguna manera encontrar la reparación. Rosa intenta darles una orientación legal y moral —cosa que le ha tocado aprender a la fuerza porque no es abogada ni psicóloga ni nada que se le parezca, pero sí una mujer llena de fuerza para la que el impulso de ayudar a otros a veces pesa más que su propia vida—.Me iban a desaparecer, como desaparecen a todo el mundo acá”. Porque su memoria y la información que posee la hacen enemiga de quienes prefirieron la atrocidad y el egoísmo antes que el bienestar de un país. Se necesita un volumen absurdo de injusticia y una vocación que ni ella misma sabe cómo dejar a un lado para seguir adelante. Pero sigue. “Yo tengo el valor, lo que no tengo son los recursos. Mientras haya vida, hay posibilidades”, dice. Porque la lucha de esta mujer de 60 años, que vive en Planeta Rica, Córdoba y que lleva nueve años ayudando a desplazados como ella, se centra en su urgencia de hablar y contar todo lo que han padecido, en pedir la ayuda necesaria para recuperar las condiciones mínimas para la supervivencia de todas las víctimas.
Y sólo hasta que un grupo de periodistas (La Silla Vacía) decidió hacerla visible para que contara su historia —y la de muchos que conoce—, nadie sabía de ella.
Que en este país sea necesaria una campaña —iniciativa de otros— para que el gobierno la escuche y le de la protección que lleva años pidiendo, es infame. Rosa es una de las tantas y tantos que a diario se juegan la vida dejando el miedo a un lado para recuperar lo que era suyo —aunque su lucha ni siquiera se aloje ahí porque esa es una batalla que sabe perdida, pero sí en la necesidad de dignificar la vida de quienes hoy viven en la miseria producto de esta guerra desenfrenada, cruel, propiciada por el dinero, la droga y el poder—. Así nació “Proyecto Rosa”, que pretende mostrarle al país el universo de quienes lideran la lucha de las víctimas y evitar que se pierdan en el olvido.
La valentía de la que todos nosotros carecemos la lleva Rosa en su corazón. Y yo quiero, como ella lo pide, “ayudar a ayudar a quienes necesitan ayuda”. Usted también puede. Conozca a Rosa, galardonada por la Revista Semana y la Fundación Liderazgo y Democracia como uno de los mejores diez líderes de Colombia. Sepa que existe y que de nosotros depende que a través de su voz se escuchen las de tantos otros que también son Colombia. Escucharla cuando dice: “Por favor, no dejen que nos maten”


ROSA AMELIA HERNÁNDEZ, LÍDER DE COLOMBIA 2012

DETRÁS DEL PROYECTO: LA SILLA VACÍA


"Este proyecto es una propuesta que a través de contenidos periodísticos, propuestas artísticas como obras de arte, afiches y canciones, campañas virales de promoción en línea y generación de diversos contenidos pretende hacer visible ante los ojos del país el universo de quienes lideran la lucha de las víctimas".


http://www.lasillavacia.com/labutaca/barralibre/35685/proyecto-rosa-el-universo-de-la-mensajera-de-las-victimas


La historia de Rosa: (Rosa Amelia, la mensajera de las victimas. En cada círculo, hay un capítulo de la historia de Rosa).

Entrevista en la W Radio:

LO QUE ROSA CUENTA...


1. "Sólo pido que me ayuden a ayudar": 



2. Sobre Mancuso, "Ese señor era el dueño de Córdoba": 



3. "A mi no me van a callar facilmente":


4. "Yolanda era buena", historia de YOLANDA IZQUIERDO , líder de victimas asesinada; Rosa sigue su lucha:



¿CÓMO PUEDE AYUDAR?

En la seccion de www.proyectorosa.com "Yo apoyo a Rosa" está la forma como la gente puede ayudarle. Una gran donación sería, por ejemplo, que alguien pudiera hacerle llegar hasta Planeta Rica, todo lo que se recolecta en las diferentes ciudades. 

  • La idea es hacerla visible y poner a circular la campaña. Puede apoyarla sólo con un tuit en Twitter incluyendo este HT #proyectorosa o con un Like en Facebook https://www.facebook.com/ProyectoRosa  

  • En www.proyectorosa.com podrán encontrar diversos contenidos clasificados en cuatro apartados, en los que se incluyen las piezas periodísticas, las versiones digitales de los proyectos artísticos, las piezas descargables y virales (hay wallpapers, ringtones y avatars para poner en su Twitter y Facebook), el flujo de conversación en Twitter en torno a Rosa y el tema de las víctimas, y un espacio en el que cualquier usuario puede donar desde algún trino en Twitter hasta ringtones, libros, asesoría o cualquier cosa -diferente a dinero- que se le ocurra sea útil a Rosa y la difusión de su labor.



Fonseca y Bomba Estéreo, entre muchos otros artistas, se han unido a la campaña haciendo sus respectivas donaciones. Aquí, dos videos de las canciones para las que Rosa sirvió de inspiración: 


Fonseca, "Vengo a hablar": 


Bomba Estéreo, "Agua salá": 




USTED TAMBIÉN PUEDE. HABLE DE ROSA. CUÉNTELE A SUS AMIGOS DE ROSA. RECOJA COSAS PARA ROSA Y SU COMUNIDAD. COMO ELLA MISMA DICE, AYUDÉMOSLA A AYUDAR.